Arpegios del Tiempo

Poesía Corta

Karina Rendón Estrada

2025

Esculpía el gran Pessoa —sobre algún resquicio de la estriada superficie del desasosiego y con la imposi- ble quimera de provocar el devenir noche sosegada— uno de sus singulares y perdurables artefactos: es el poema algo difuso, etéreo, hijo el azar y, por tanto, preñado de potencia, que acontece entre otros dos: la prosa y los devaneos del alma. La prosa es lo que deviene tangible, del caos al cosmos; y aquellos desati- nos dan cuerpo a lo que siempre se fuga: del cosmos, en eterno retorno, otra vez y de nuevo, al caos infinito y unívoco.

El espacio hasta aquí creado es el que, trágicamente, habitan la poesía y el poeta. Es el caso de la poesía que se encarna en Karina Rendón quien hoy, con tesón y acicate, nos convida a que vivamos, pensemos

y sintamos como el transcurrir de sus imágenes, en múltiples derivas, nos lo hace posible.
Entre el sosiego y el desasosiego, entre la prosa y la música, entre el caos y el cosmos, entre lo tangible y lo azaroso, emerge, en toda su potencia, el ser unívoco de los estoicos, de Baruj de Spinoza, del gran Nietzsche: ese ser que podemos escuchar y hacer audible si, por ser nosotros cuerpo, damos cuerpo a sus devenires. No hay un único camino: son múltiples las vías. Se hace necesario, entonces, un mapa de navegación.

Prólogo

Por Juan Guillermo López F.

Presentación

Por: Karina Rendón Estrada.

Arpegios del tiempo es una compilación de poemas, en la que cada verso retrata lo simple y lo bello de lo cotidiano. En este libro convergen la fugacidad del tiempo, la brevedad y la instantaneidad como formas de plasmar el devenir de la existencia y capturar instantes como si se tratara de fotografías que guardan la memoria de los días y los seres.

Cada uno de los poemas que conforman el poemario surge de la afección y la observación de situaciones del diario vivir como la mascota que corre libremente por el solar de la casa, la música como creación humana que produce emociones que rayan en lo sinestésico, la niebla de la mañana que parece filtrarse en el interior del ser y la lluvia que empapa todo a su alrededor incluidos los perros callejeros que sufren en silencio.

En cada texto las imágenes aluden a lo triste, pero se camuflan en la belleza del día a día. Lo gris, lo nostálgico o lo melancólico cobran un sentido estético de lo hermoso en la forma de las nubes, en la neblina que se esparce sobre los seres y los objetos inanimados, en una canción ejecutada magistralmente por un músico o en el tiempo que a veces parece detenerse en la imagen contemplada. Entre las imágenes cotidianas que como fotografías recreadas por una cámara polaroid aparecen, está la madre que cuida sus plantas mientras una perra criolla la acompaña fascinada por las flores que crecen en el jardín. Sin embargo, lo luminoso y bello de las imágenes mencionadas, contrasta con el cielo que se tiñe de gris hasta desgajarse en una lluvia que ya no se sabe muy bien si proviene del exterior o del interior.

Estos poemas son el resultado de la necesidad de capturar momentos y plasmarlos en un libro como testimonio de la belleza que subyace en lo simple y son una invitación a observar el mundo con ojos de asombro, a encontrar poesía en todo aquello que nos rodea

El presente poemario recibió el nombre “Arpegios” gracias a Beatriz Vargas Aristizábal, quien es docente y directora de teatro infantil, compañera y cómplice del Club de poesía nutritiva.

Para desentrañar las inmensas posibilidades de sentido que colman la selección de los cincuenta poemas que hoy presenta Karina Rendón, le pedimos a ella misma que nos propusiera una ruta (entre tantas posibles). Y como una partitura, nos dio una clave de lectura: cincuenta poemas que conforman diez regiones [marcadas con cursiva y negrilla] que se agrupan en tres territorios [tres párrafos]. Quien registra esta carta de navegación, a manera de prólogo, comparte con el lector los cuerpos que, entre muchos otros, aparecen al aplicar la matriz a la riqueza de imágenes que conforman el poemario de Karina. He aquí el resultado:

Cotidianidad [cuatro poemas]. Vuela el ave del frío mientras una lluvia metálica ahoga los edificios y la tarde se hace líquida. Vacío [los cinco siguientes]. Una mariposa rompe su crisálida mientras el espectro de la niebla tiñe de gris la esperanza en el vacío que ocupa las entrañas. Iluminación [los cinco siguientes]. Transeúntes amarillos caminan por calles amarillas. Sinfonía sin tiempo donde resuena el ser infinito. Nostalgia [los cinco siguientes]. Un grito de pájaro enjaulado, cítara desde el abismo, gotas de lluvia que besan el asfalto y mueren, ternura que agita su cola con amor.

Intensidad [cinco poemas]. Palabras que se agitan como banderas de naufragio. Voces que se cuelan por los resquicios del alma y despiertan los demonios. Instantaneidad [los cinco siguientes]. El rostro del invierno en una tarde agónica de quietud y silencio. Devenir música en las calles desoladas, el tiempo detenido, triste vacío. Fugacidad del tiempo [los cinco siguientes]. Un glaciar se desmorona en el alma. Una libélula está atrapada entre mi prosa. Partitura del viento, un tono mudo.

Brevedad [cinco poemas] Las palabras corren hacia el abismo. Suena una canción, escucho un recuerdo. Una llama se enciende entre el tango y la noche. Melodías [los cinco siguientes]. El día se recuesta sobre mi espalda, se rompen mis raíces en la tierra, soy un pedazo de roca transeúnte. Fugacidad de la vida [los seis últimos poemas]. Dibujos de tiza sobre el asfalto, palabras que corren por la alcantarilla. En el abismo aúllan los perros que muerden la razón y despedazan la esperanza. El azar juega con nuestros cuerpos.

2025

Libro físico.